miércoles, 18 de marzo de 2015

CONTAMINACIÓN CRUZADA


El cine, la televisión o la literatura nos muestran muchas veces lo que podría ocurrir ante el brote de un virus, que genere una epidemia y que afecte a muchas personas, ya sea por el contacto con otro ser humano o bien por haber estado en el mismo lugar que alguien contagiado.

En este sentido, al viajar en el metro o los microbuses del transantiago, he podido ver a muchos profesionales de la salud trasladándose en esos medios, vistiendo sus ropas de trabajo. Apreciando esta situación me surgió la inquietud respecto a las posibilidades de que produjese en esas circunstancias, una contaminación cruzada, es decir, que esas personas llevaran consigo a sus lugares de trabajo aquellos virus de personas enfermas con la cuales comparten el medio de movilización en la mañana, y en las tardes, el mismo fenómeno, pero esta vez con aquellos gérmenes con los cuales toman contacto a través de los pacientes de los centros de salud.

Para aclarar mis dudas, solicité antecedentes a algunos hospitales, uno de Santiago, otro del Norte y el tercero del sur de Chile. De la información aportada, comparto la entregada por el Hospital Clínico de Concepción, Dr. Guillerno Grant Benavente.

“Estimado Sr. Raúl Astroza: Junto con saludarle cordialmente y en relación a su Consulta folio 164534 realizada vía trámite en línea, comunico a usted que el uso de uniforme de personal de salud de nuestro establecimiento se encuentra debidamente regulado; por lo que, en atención a su Consulta se realizarán las investigaciones correspondientes así como se tomarán las medidas necesarias para que estos hechos no se vuelvan a repetir.

De acuerdo a lo referente a contaminación cruzada y traspaso de gérmenes contaminantes en la locomoción colectiva cabe señalar que para que se produzca una infección se deben dar varias condiciones:

1.    Agente causante: el microorganismo debe ser patógeno y estar en la cantidad suficiente como para producir una infección. Los microorganismos que pudieran traer los funcionarios desde la calle no revisten mayor riesgo que el que traen los familiares o visitas a los pacientes en forma rutinaria; son de baja patogenicidad y virulencia.

2.    Debe existir un mecanismo de transmisión y una puerta de entrada efectiva para que recién pueda incorporarse al paciente y producir la infección.

3.    El huésped (paciente) debe ser susceptible al agente y tener algún grado de inmunodepresión (dado muchas veces por la patología de base) o tener procedimientos invasivos que provocan ruptura los mecanismos naturales de defensa (piel, mucosas o ingreso a cavidades normalmente estériles a través de procedimientos invasivos).

Es cuanto es posible informar. Sin otro particular, Atentamente, Subdirectora Gestión del Cuidado Hospital Guillermo Grant Benavente”

De acuerdo a lo anterior, se puede colegir que si bien existe un riesgo en cada una de las circunstancias señaladas, hay ciertas  condiciones que se deben presentar para que ello ocurra. No obstante lo anterior, siempre es importante estar al tanto de las advertencias que hagan las autoridades de salud a través de los medios de prensa, discriminando la información seria de la que es difundida por medios de dudosa calidad técnica en la materia.

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